2014 (1990)
La soledad intermitente
las bocinas que suenan
en medio de la soledad.
Todos aquellos instantes
la magia de recordarte
los fines de mes.
Para que de todos modos
me conversen algunos "locos"
de sus propias soledades.
Y así
medirme por fin
ni más ni menos
tal cual.
Pero ella
nunca reconoció
su vigente soledad.
No le vio el haz iluminador
el instrumento que nos hace decir
el coloquio mordaz de la enfermedad mental
más socialmente aceptada por todos los gobiernos.
Por eso
también los burócratas se niegan
a los deslices sabrosos del poder
y prefieren quedarse sentados en sus oficinas
oyendo escuchar como cierran las puertas
de los cuartos contiguos.
Por eso
Solos toman café en el "Haití"
y las más de las veces
solos defecan
como cualquier mortal.
Son de soledades burdas
pero soledades al fin.
La poesía,
particularmente el que la escribe
vive su soledad tierna
en compañía.
Crece en medio de la sórdida ciudad
bullante y dinámica,
acompañado, solamente.
Y espera,
por sobretodo,
compartirla contigo, esta soledad.
Que la reconozcas sin celos
que la cuides en los desvelos nocturnos.
Que le proporciones los espacios para cultivarla.
De otro modo
preferiría asesinar la dichosa cierta
y escapar a las modernas formas
de la humanidad patas pa`arriba.
Recuerdos para el 2000 (1990)
Para que las otras generaciones
sepan como se les pensaba
iban a ser.
Porque el planeta, por los 60
gritaba que el 2000
traería el "acabo de mundo",
y se quería cambiar la injusticia
por ramos de flores y amor libre.
Porque en los 70
la vida iba dentro de un pito
algún alucinógeno en medio de la sangre
para no desvanecer.
Por ello decidimos
escribir recuerdos,
pero de cosas jamás acontecidas.
Decir lo que no nos ha pasado,
jugar con eso llamado tiempo,
inventar lo que no se ha inventariado.
Porque por los 80
corríamos para que los de ahora
vieran cómo las molotov estallan de modo ridículo...
...una cacería que termina en cárcel,
una mudanza permanente al escape universal.
Y así hemos optado
por traficar con lo que vendrá
por apostar a las ideas de futuro
en una bolsa donde
se gana al especular:
mil palabras que anticipan
la arquitectura de un porvenir
opiniones claroscuro
visiones de un desliz
con los ojos al horizonte
como si el calendario
tuviera forma de lejanía
como sí los próximos días
fueran a pasar...
mil palabras con las últimas imágenes
de un siglo.
Ilustre Recuerdo (1992)
Un día
se desvaneció el tiempo
y llovieron sobre mí
soledades desconocidas.
Hacía mucho
que algo así había esperado.
De hecho,
la búsqueda al escape universal
era lo que venía haciendo.
Y un día
mientras dormía solo
tapado hasta más arriba
para alejar el frió,
alguien me acarició mi cabeza
como si fuera un niño.
Luego,
se adentró por la cama
calurosamente
y entre mis sábanas
deslizase directamente
hasta mis entrepiernas
y me amó
hasta el recóndito placer.
Ese día fue
cuando sin verla,
supe que ella
había regresado
al lugar
donde me amó.
Se murió de nada, de nada parecido (1992)
Se hizo sueño
y después de soñarlo
se hizo presto lunar que ya no lo veo
espejo que resiste
desvanecido intransigente.
Y como todas las cosas
perdió la fortuna
de cuando era,
cobró una factura
con signo negativo,
se quedó - quedo -
se murió de nada
de nada perecido.
Y fue sorprendente
entenderle cuando ya,
era extrañamente, un pedazo de recuerdo difuso,
una pizca de un rostro quebrado
por los días de las hojas del calendario
que rasgadas reposan en la basura,
de este mes.
E insatisfecho de lo que había escrito
decidió agregar un par de versos más
para que el corazón relatara.
Abandonado a la furia de una escritura delirante
no pudo más que hacerse a la memoria
para recordarla otra vez.
Delirio
que a la distancia le concede olores,
gustos,
afecciones,
y palabras y palabras,
oraciones miles de una escucha,
que no se cansará jamás.
Toda la historia de ella
estaba en sus pulmones
y su declaración de amor
escondida en una mirada distante, sin límites,
ido.
Hacía mucho que no le deletreaba (1993)
Bastante si se miran las horas
con menos paciencia
si el tiempo es sólo un embrujo
que disimula el recuerdo.
Porque la musa desdibujada
por los inviernos que precedieron
esas historias tristes,
que se escondía por las avenidas
de una ciudad insolente,
donde las noches con más calma
llovían un amor tranquilo,
como el cariño
que se le hace a las novias.
Se decía Puta
como una sana forma
de reconocer los escándalos
que más de alguna vez
se nos presentan alegres y queribles.
El se enamoró de ella
a causa de una casualidad.
Nunca intentó cambiarla
para no vivir la fatídica manera
que lleva a la felicidad.
Conformase con visitarla
de vez en cuando
sin previo aviso.
Era el rito
de a fines de siglo:
los celulares, los multicarrier,
Modems y otras maravillas
de la tecnología,
querían impedir la última sorpresa...
...una voz salida de la cerveza
que sopesaba el peso del delirio
que quería entreabrir el placer
sin llorar la mañana
pero con un poco de cariño
y otro poco de alma.
Llegó hasta ella
saludando una noche que no terminaría como otras.
Ella esperaba.
Después
él supo que
de sus pechos imperceptibles
quedaría ad eternum
los olores de una cama
ubicada en el lado
extraño del corazón.
Ella
sólo dijo estar tranquila
de estar tranquila.
El, solo llora
estas palabras de amor
en un infierno gustoso
como cualquier otra opción.
Ella
hoy duerme cerca del paralelo 40
detrás de unas flores frescas
en una colcha de verde prado
de un musgo delicado.
Y la poesía
entró a desgastarse.
El último pito consumido
le asignaba poco espacio
a una imaginación perfecta
real y mentirosa
como todas las cosas
en medio de una verosimilitud
que nos seduce.
Solo esperó la noche de San Juan
Antiguamente se pelaban papas
y desambulaban millones de sortilegios
que como cascabeles sonaban
antes de medianoche.
Y esta noche
solo peló una manzana
donde dejar un mosdisco
como única prueba
de su salto mortal.
Solo,
inauguró el desván
donde solía violar
a su violadora.
Destapó una botella
de champaña
y sirvió dos copas
cuidando todos los detalles.
Al espejo
del baño le escribió
letra a letra
"te extraño",
y al sillón rosado
le esparció un último
orgasmo.
Hasta que
luego de hacer
la señal de la cruz
que un día su madre le enseñara
trastabilló
hacia un silencio,
dijo varios nombre codificados
de mujeres innombrables,
rompió suavemente
un Manto de Eva
cuando caía…
y que un día
lo recordaron las hojas de los diarios
los parlantes y altavoces
la pantalla de un PC CD ROM
un cine de la zona amurallada
el canto de un cantor de micro
un ciego que pide monedas
un loco que duerme en esta esquina
una prostituta que hace el amor
una vez al mes
un mago extraviado...
cada día de todos los años.