El vidrio de la ventana de acá
Justo a mi lado derecho
Lagrimea frío, especias que
Experimentas a la hora cocinar.
Este vidrio de la ventana de acá
Te mira para abajo
Y cuando termina la lluvia y ya no llueve
Se puede ver edificios parecidos
A esos que aprendí a ver
En las películas del cine de domingo
En la ciudad de Coronel.
Es un vidrio o dos. Una ventana que pretende
Protegerme del ruido vial que más abajo
Escribe enunciados urbanos del tipo
“ya no soporto este boche”.
Es mí ventana, en mí oficina. En mi país.
Nuestro Santiago
Nuestros dolores
Nuestras esperas.
Es una ventana distinta. Quizá
Diferentes a todas las otras ventanas.
Recuerdo, la ventana de mi casa
Cuando a los 5 años
Me permitía ver un bosque, espeso, que luego
Dio paso a canchas de fútbol
Tomas de terreno
Poblaciones regularizadas.
Es una ventana
Diferente también a la tuya.
Algunos días
La visita un cuervo negro
Que dicen, desde las otras ventanas,
Que es el mismo cuerpo que viene año tras año
Ventana tras ventana
Altura más altura y por cierto, smog.
Que ya es mía y por cierto, no es tuya.
Al cuervo lo evito porque me mira como sabiendo
Que el sol que me enceguece cuando miro
A esos plateados edificios,
Termina siendo un modo de no mirar,
De no saber,
De no sentir.
La ventana, como dice la canción esa de ahora
Donde no se cuelga “tu ropa interior”
Ni posee floreros, ni hojas de diarios
Ni pañuelos mustios
Ni nada que se parezca a lo que conocemos
En el día y la noche.
Esa ventana, me mira, silenciosamente.
Justo a mi lado derecho
Lagrimea frío, especias que
Experimentas a la hora cocinar.
Este vidrio de la ventana de acá
Te mira para abajo
Y cuando termina la lluvia y ya no llueve
Se puede ver edificios parecidos
A esos que aprendí a ver
En las películas del cine de domingo
En la ciudad de Coronel.
Es un vidrio o dos. Una ventana que pretende
Protegerme del ruido vial que más abajo
Escribe enunciados urbanos del tipo
“ya no soporto este boche”.
Es mí ventana, en mí oficina. En mi país.
Nuestro Santiago
Nuestros dolores
Nuestras esperas.
Es una ventana distinta. Quizá
Diferentes a todas las otras ventanas.
Recuerdo, la ventana de mi casa
Cuando a los 5 años
Me permitía ver un bosque, espeso, que luego
Dio paso a canchas de fútbol
Tomas de terreno
Poblaciones regularizadas.
Es una ventana
Diferente también a la tuya.
Algunos días
La visita un cuervo negro
Que dicen, desde las otras ventanas,
Que es el mismo cuerpo que viene año tras año
Ventana tras ventana
Altura más altura y por cierto, smog.
Que ya es mía y por cierto, no es tuya.
Al cuervo lo evito porque me mira como sabiendo
Que el sol que me enceguece cuando miro
A esos plateados edificios,
Termina siendo un modo de no mirar,
De no saber,
De no sentir.
La ventana, como dice la canción esa de ahora
Donde no se cuelga “tu ropa interior”
Ni posee floreros, ni hojas de diarios
Ni pañuelos mustios
Ni nada que se parezca a lo que conocemos
En el día y la noche.
Esa ventana, me mira, silenciosamente.